Luz de invierno


(Cuento corto)

Ambulancias, coches a toda velocidad, el humo de los tubos de escape que empañaba cada palmo de carretera. Y gente. Muchísima gente caminando por las calzadas. No cabía un alfiler en aquel lugar. Pero allí estaba ella, sentada en medio de la plaza con las piernas cruzadas viendo el paisaje y pensando que parecía estar, caprichosamente, a cámara rápida.

Su mirada corría de un lado para otro, como siguiendo a aquellos individuos que parecían tener más prisa que ganas de vivir. Maletín en mano, café a cuestas, y a toda velocidad por la acera, corrían desesperados esquivándose unos a otros, sin parar un segundo a mirarse siquiera. Nadie había reparado en la chica que allí observaba desde abajo. Le rozaban la espalda, le enganchaban el pelo con las cremalleras de los abrigos largos hasta las rodillas, le golpeaban incluso al intentar esquivarla, pero nadie paraba a preguntarle qué hacía allí, era, como invisible.

Por un momento sintió una presión en el pecho horrible. Como si mil agujas atravesaran su ser llevándose consigo todo lo que a su paso encontraban ¿Y si algo le ocurriera en ese mismo momento, alguien pararía a ayudarla? ¿Y si alzando la voz en grito, alguien la escucharía? La respuesta era casi obvia.

Pero había algo en lo que no había reparado, tan absorta ella en el movimiento y en sus propios pensamientos. Habían dejado olvidado un objeto precioso justo ante ella, apenas se había dado cuenta antes. Y alguien apareció frente a sí, alguien que le miraba fijamente a los ojos, alguien que repetía sus movimientos fueran cuales fueran. Primero levantó la mano, y aquel individuo la levantó también. Después se apartó el pelo de la cara y se frotó los ojos. Los movimientos que vio reflejados fueron idénticos. Y se dio cuenta, aunque fuera extraña la sensación, de que aquello que había caído ante ella, era un espejo y lo que veía reflejado, aquella persona, era ella misma. La única persona, que sin lugar a dudas, estaría siempre que la necesitara. 

"Hay dos clases de escritores geniales: los que piensan y los que hacen pensar". Joseph Roux
Creado con Webnode
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar